Optimismo

14/03/2007

                   Optimismo


La juventud es un placer, aunque yo, ya no la vivo de esa manera. Estoy atemorizado del futuro; los avances tecnológicos, las guerras, la obesidad, el sida, los vicios que parecen multiplacarse cada día, todo esto me asusta y no me deja vivir tranquilamente. Tomando conciencia del estado presente del mundo y lo poco que se está haciendo para cambiarlo, se podría deducir que "el fin" se está acercando, y no lo digo en sentido religioso.

La tecnología es lo que más miedo me da. No dudo que facilite la vida y que algunos productos nuevos sean maravillosos, fascinantes, y muy practicos para la humanidad, pero deberiamos tener mas cuidado con lo que todavía no entedemos. Hoy en día podemos notar que hay personas que no pueden funcionar sin su cellular o su email o sus comidas hechas con horno a microondas. La confianza que depositamos en la tecnología se podría llamar una confianza ciega porque no nos deja ver aquello que se está sacrificando, perdiendo, olvidando, como un gesto, una sonrisa, la comunicación cara a cara, comprender lo que otra persona siente.  

Es decir, aprendemos a tocar botones y mover gatillos, bajar palancas, etc, pero desconocemos como proceder sin aquellos instrumentos. Dependemos tanto de la tecnología que no nos preocupamos del sacrificio que la tecnología implica. Y continuamos sacrificando la privacidad, la creatividad, y al final, sacrificaremos la humanidad por la tecnologia, y así, vamos perdiendo el control total de nuestras vidas.

La guerras del futuro tambien me asustan, y por varias razones. Primero, los recientes avances militares simbolizan la muerte de muchos. El potencial de matanza que hemos desarrollado con las armas nuevas es tan significante que una guerra en cualquier parte del mundo nos afectaría a todos. Una guerra, por ejemplo, entre Israel y sus vecinos podría destrozar medio mundo en un instante con una sola explosión. Segundo, hay conflictos y amenazas en todas partes, especialmente donde predomina la pobreza y el hambre. Los E.E.U.U. y el interés economico que los involucra en tantos conflictos globales tambien me asustan porque puedo imaginar una tercera guerra mundial con los E.E.U.U. como protagonista principal. No dudo que se hayan buscado soluciones, pero en el mundo hoy se ve cada vez más intoleracia y  más odio. Tercero, si uno considera las armas nucleares, su potencia de destrucción, y la cantidad de paises que poseen este tipo de armamento, puede inferir que en cualquier momento puede ocurrir una catástrofe tan violenta que se acabe con la mayor parte de la humanidad.

Los problemas que he mencionado me asustan porque me parecen inevitables. Pero por supuesto son evitables. O sea, son evitables por ser humanos y porque los destinos de la tecnología y de la guerra estan en nuestras manos. La naturaleza, al contrario, trabaja por sus propias leyes. El calentamiento global, por ejemplo, muestra en promedio un aumento sensible en la temperatura de la atmósfera terrestre y de los océanos en las últimas décadas. Este aumento en la temperatura tiene consecuencias serias según la comunidad científica. Dicen los científicos que ya se están manifestando algunos efectos del calentamiento global. La serie más devastadora de tsunamis ocurrió el 26 de diciembre de 2004 en el Océano Índico, con un número de víctimas fatales cercano a los 250 mil. Y no olvidemos el huracán Katrina, que adquirió una fuerza de destrución nunca antes vista. Creo que de no hacer nada, tenemos que acostumbrarnos a este tipo de catástrofe natural, un futuro que se presenta con una desgracia tras otra.

Es interesante que hablando de optimismo, remarque las dificultades mayores como concecuencia de la tecnología de hoy. Sin embargo, el optimismo al que me refiero se encuentra en la posibilidad de crear conciencia en la sociedad de la posibilidad unica que hoy se nos presenta. Hemos llegado a desarrollar un nivel tecnologíco nunca antes visto, con posibilidades multiples e inumerables modos de aplicación.  Hoy, la communidad científica tiene en sus manos la posibilidad de poner término a enfermedades incurables, de elaborar e indutrializar los paises llamados del tercer mundo para beneficio de todo el planeta, y de proporcionar alimento y seguridad para todos los habitantes del mundo. Sin embargo, la intolerancia, la pobreza, y la acumulación de poder parecen estar ganando la carrera.

Desde mi humilde opinión, el optimismo que manifiesto se basa en la juventud de hoy, los nuevos dirigentes del futuro, y aquellos que hoy en su juventud sienten miedo como yo.

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